Comenzamos este artículo hace ya dos
semanas, pero con la idea de no generar controversias y esperando que aquel fuese el partido tonto de la temporada, lo guardamos.
Hoy, con dos jornadas más, entendemos que debemos publicarlo, corregido y ampliado, con el ánimo constructivo, a ver si ayuda a tomar alguna decisión
que sirva para mejorar el rendimiento del equipo.
Hace dos semanas vimos como el
Valencia, un equipo con pocas pretensiones, puso al descubierto las
carencias de un Guardés que aspira a cosas importantes en la liga.
Allí el equipo no funcionó en ninguno de los aspectos.
La pasada semana en casa, ante el
Córdoba se ganó pero, en absoluto se convenció.
Nuevamente vimos un equipo que no sabe
a qué juega. Sin sistema, sin estilo y que solamente tiene a su
garra y corazón como armas.
Y hay muchas cosas que no entendemos.
Una vez más se demostró que
disponemos de unas pivotes excepcionales, pero que pasan partidos
enteros sin recibir un solo pase en condiciones.
Incomprensiblemente, la portera,
claramente perjudicada tras un balonazo recibido al inicio del
encuentro, no fue sustituida, recibiendo muchos más goles de los
deseados. Desconocemos si la otra portera estaba lesionada, y de ser
así, ¿ como no se convocó a la juvenil?.
Tampoco es muy entendible como,
jugadoras que claramente no se encuentran en su mejor momento
permanecen en pista, fallen lo que fallen, mientras a otras se les
esté cambiando de forma continuada, o simplemente no dándoles
ninguna opción. Hay jugadoras que llevan muy pocos minutos, y así
difícilmente van a adquirir confianza y motivación. Las debilidades
técnicas que puedan tener algunas jugadoras, deben tratar de
corregirse en los entrenamientos.
Esta semana, en Castelldefels, ante uno
de los colistas, con 3 victorias, contra nosotros la 4ª, y nueve
derrotas, más de lo mismo, a duras penas conseguimos ir a remolque
del marcador durante prácticamente todo el encuentro, y salvo unos
minutos al inicio de la reanudación, nunca logramos superar a las
catalanas.
Volvimos a los mismos errores. El
sistema, si lo hay, es claro que no funciona. El banquillo es
inamovible, y seguimos sin saber si la otra portera está lesionada,
o cual es el motivo de que no participe.
Lo decíamos en Octubre y seguimos
diciéndolo
“Se sigue apreciando juego muy
espeso y farragoso en ataque. La repetición de pases en la primera
línea acaba, casi siempre, con pérdida de balón. El juego
difícilmente llega a los extremos, con lo que se facilita la labor
defensiva del rival. No acaban de aparecer conexiones claras entre
jugadoras que definan, en especial con los pivotes. Sigue fallando en
exceso la puntería cara a puerta. Se sigue sin contragolpe.
En definitiva, el equipo sigue sin
responder, a pesar de que en teoría se dispone de mejor plantilla
que la pasada temporada (al menos hay más banquillo), el hecho es
que no funciona, le falta alma de competitivo, y eso alguien tendrá
que soplar para infundirsela.
A este ritmo dificilmente se podrá
igualar la pasada temporada, y no lo digo por los resultados, que
están dentro de los normales, por el momento, pero sí, por la
crisis de juego que atravesamos. Sin personalidad definida en la
pista, es cuestión de tiempo que perdamos el respeto de los rivales,
y esto se empiece a reflejar en los marcadores y en la tabla
clasificatoria.”
Hoy, los resultados ya no están dentro de los normales, y la
posición en la tabla lleva camino descendente.
Somos conscientes de que quizás no
tengamos toda la razón, ni mucho menos, pero lo que si es claro es
que el equipo no funciona como se esperaba, y lo que es peor, da la
impresión de que no todo el mundo está a gusto dentro de él.
Tenemos la esperanza de que, quien
tenga que hacerlo, reflexione y busque la manera de enderezar el
rumbo, que la afición que aporta su apoyo incondicional, también se
merece disfrutar del buen juego.
Creemos que hay jugadoras suficientes
para ofrecer una imagen más sólida.